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A Nicolás Mealla lo conocí a través de su fanzine El canario cien pesos. Fue una de las pocas veces, en los últimos años, en que estuve contento de haberme comprado un fanzine. Hace poco vi también una ilustración con su firma en La mujer de mi vida.

El canario es un comic totalmente surrealista, donde nada parece tener una conexión lógica: los personajes entran y salen de cuadro sin avisarnos que vinieron a hacer. De todos esos seres extaños el que me cae más simpático es Olazabal, el pato de la quiniela y su amigo Gibson, un Mickey Mouse con forma de adulto. Si, por ahí, encuentran uno, no duden en llevarlo.